12 mar. 2014

Keith Haring , el espacio público y la gestión cultural.

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Keith Haring vuelve a las calles de Barcelona gracias a la réplica del mural que él mismo realizó en 1989. Una propuesta de gestión cultural del espacio público que ha promovido el MACBA, y que resulta muy interesante, no sólo por su valor artístico e histórico, sino también, porque el simple uso del espacio público transforma la relación que los sujetos tienen con él.  De este modo el arte dialoga con el espacio público,entendiendo este como el espacio donde cualquier persona tiene derecho de paso y uso,  y se convierte en un escenario de interacción social cotidiana, un lugar de relaciones sociales y de identificación ciudadana.
Bajo el lema “Todos juntos podemos parar el Sida” el MACBA hace un homenaje al muralista norteamericano. Keith Haring hizo su primer mural público de grandes dimensiones en 1982 en la Houston Street de Nueva York. Desde entonces y hasta su muerte, siete años más tarde, realizó murales en varias ciudades como Berlín, París, Pisa o Barcelona. El mural que Haring hizo en Barcelona nació de un modo casi fortuito. El día 22 de febrero de 1989 eligió una plaza en el corazón del Raval, que entonces aún se conocía como Barrio Chino y que estaba muy degradado. Haring optó por una de las paredes donde cada mañana se encontraban más jeringuillas, en la plaza Salvador Seguí, porque decía que le recordaba a los barrios marginales de Nueva York donde había empezado a pintar.
El mural fue concebido como una obra efímera, y como tal, fue degradándose con el tiempo hasta desaparecer. ¿Cómo gestionar esto desde el punto de vista del gestor cultural? Se conoce que se planteo la posibilidad de desmontarlo piedra a piedra y trasladarlo. La verdad es que esta no es la solución pues viola los pincipios y la intención del arte urbano. Cuando un artista decide intervenir el espacio público decide cambiar el paisaje urbano
lleno de experiencias individuales por unas que a la vez se conviertan en colectivas. El uso del espacio público conlleva, además, hacer uso de la ciudad desde muchos ámbitos ya sea desde lo político, lo social o lo cultural. Aunque no hubo traslado del mural si que se decidió por un tipo de solución menos agresiva. Antes de que se derribara el muro donde se encontraba el mural, el museo decidió hacer un calco a tamaño real de la obra y tomar muestras de color de la pintura utilizada. Ha tenido varias copias a lo largo de los años y el MACBA ha explotado comercialmente esta imagen, pero solo hace unos días volvió a su lugar de origen. En febrero de 2014, coincidiendo con el 25 aniversario de la realización del mural por parte de Haring, este vuelve a ser reproducido en el mismo muro exterior al museo con la complicidad de la Keith Haring Foundation, el Ajuntament de Barcelona y el MACBA.
¿Qué pensáis que debe hace una gestor cultural con el arte en el espacio público?
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